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“Los periodistas Luis Arronte y Paco Espínola acaban de publicar en la editorial Allanamiento de Mirada el librodisco ‘Petardance’, en el que realizan un recorrido (en texto y sonidos) por la música relacionada con el colectivo LGTBIQ. Un exhaustivo trabajo de recopilación histórica que añade 20 letras de canciones en inglés traducidas, más dos discos. Juan Jesús García entrevista a sus autores”.


Redactor  JUAN JESÚS GARCÍA  |  Granada, 23/05/2018


“Ambos periodistas publican en estos días ‘Petardance’, un librodisco (o viceversa: ellos le llaman “librisco”) subtitulado ‘Historia de la música LGTBIQ’. Edita Allanamiento de Mirada. Ambos se han movido en el periodismo musical durante años (Arronte además de teoría también práctica, estamos esperando su tercer álbum) y en este trabajo primorosamente confeccionado realizan una recorrido por la música que, por su temática, artistas o entorno de consumo, está relacionado con este colectivo, desde la copla andaluza al trap. En un mundo, el de las ediciones musicales, en el que hay de todo, ambos autores han encontrado un criterio novedoso y con recorrido.”
– ¿Es “necesaria” una perspectiva LGTBIQ del pop?
– Paco Espínola: No, no creo. Stravinsky decía que en la música sólo hay dos clasificaciones: buena y mala. Es obvio que se trata de una simplificación, pero define bastante bien la idea. Luego está la capacidad del artista para emocionar y la del oyente para compartir esa emoción o participar en el juego que se propone. A no ser que esa “emoción” la provoque las rancheras de Bertín Osborne, pero eso es un tema psiquiátrico, no musical. Yo creo que el panfleto no es necesario ni cuando es necesario el panfleto. Ahora bien, sí creo que es necesario hacer visible, en este caso, audible, la vivencia de un colectivo marginado por una moral estúpida.

– Luis Arronte: Será necesaria hasta que por fin deje de serlo. No está de más hacer un repaso, a modo de recopilatorio, que incluya artistas o canciones que han significado mucho para muchas personas de un colectivo concreto. No solo para reivindicar figuras y letras que sirvieron para iluminar momentos oscuros de nuestra historia reciente, sino para tratar de quitarle la venda a gente que se considera abierta -y no lo es-.
– Hace unos días hablábamos con la autora de un trabajo similar desde la óptica feminista… ¿Está claro que también ‘Petardance’ es muy oportuno?
– PE: No creo en las clasificaciones artísticas en materia de género. ‘Petardance’ sólo pretende describir una situación mediante un recorrido por la historia de la música de nuestro tiempo y mostrar el talento de sus protagonistas.

– LA: Quizás habría sido igual de oportuno hace cinco años, o dentro de otros cinco… Tampoco tiene porque ser un trabajo con una finalidad meramente reivindicativa. También tiene mucho de didáctica, grandes historias que merecen ser conocidas, o al menos recordadas.
– Esta visión es completamente transversal, desde la copla al hip-hop
– PE: La copla es la primera manifestación musical contemporánea, casi paralela al cabaret alemán, que describe y profundiza en estas vivencias, por eso el franquismo (y ahora Canal Sur) la manipulan hasta el exceso y la ridiculización minimizando su grandeza literaria y musical. Y claro, el rock, el pop, y el verso callejero que representa el hip-hop no podían mantenerse ajenos a esta bofetada de sensibilidad.

– LA: Es que la condición sexual no entiende de géneros musicales. Es algo transversal, tan universal como otras condiciones humanas, y trazando esta línea puedes conectar a Miguel de Molina con Frank Ocean. ¿Por qué no? Sin embargo, esa condición es para algunos artistas parte de su mensaje y para otros es algo que prefieren guardar para su vida privada. Ambas decisiones son igualmente válidas, si no se cae en la hipocresía.
– Lo dividen en dos zonas: internacional y nacional, ¿tan distintas son?
– PE: No en lo musical, pero sí en lo literario. El nacional es, en general, más descarado, más gamberro y surrealista, y, por tanto, más divertido.
– El formato de doble disco y libro es original y funcional, ¿por qué así?
– PE: Son dos trabajos muy diferentes y complejos, pero tratándose de música los creí complementarios. Describir la vida y el pensamiento de un artista y no mostrar su trabajo es como dejarlo huérfano.
– Y su diseño muy “fancineroso”…
– PE: La maquetación y el diseño es autoría de la magnífica María Luz Reyes Nuche. Hablamos mucho sobre esta cuestión y de la dificultad de realizarlo. La idea era que todos los artistas que figuraban en el texto tuviesen la correspondiente representación fotográfica. Y que fuese de la época de su canción seleccionada, claro. O sea, un puzzle, pero que no “molestase” al texto. Solución: utilizar las técnicas de composición de las revistas underground de los años setenta. Creo que hemos conseguido un libro muy ameno y visual.

– LA: A mí me da la sensación que casa muy bien con la forma libre y desencajada de reunir el contenido, sin academicismos ni rigores propios de otros libros más enciclopédicos. El diseño le da más personalidad.
– Son casi 40 canciones y no siempre son las más obvias de sus intérpretes… ¿Qué criterio de elección han utilizado?
– PE: La calidad, siempre. En unos casos se han elegido las más divertidas e irónicas –‘Quién es ese hombre’ de Sarassas Music‘Me gustaría ser mujer’ de Daniel Higiénico-, en otros las de mayor carga poética –‘Greek Song’ de Rufus Wainwright o ‘The Crying Light’ de Antony and The Johnsons-. Lo más difícil ha sido no dejarse llevar por gustos personales.

– LA: Relevancia, singularidad, influencia… En realidad todos elegimos subjetivamente las canciones que más nos marcan, para unas y otras cuestiones de nuestra vida, pero existen algunas que de forma objetiva se han colocado como canciones importantes. Más allá de ello, ni épocas, ni éxitos, ni estilos musicales, todo podía valer. Es esa variedad la que la hace más rica.
– Por cierto que han reconstruido buena parte del material que ha pasado de calidad “documental” a perfectamente contemporánea.
– PE: Ése ha sido un trabajo en el que hemos invertido muchas horas con el ingeniero de sonido Cheluis Salmerón, un grande de España. Partíamos de dos premisas: respetar el ambiente y la época en la que fueron grabadas las canciones y, por otro lado, eliminar los ruidos ajenos a la composición musical. Es el caso, entre otras, de ‘Tutti Frutti’ de Little Richard, donde hemos utilizado la grabación original de 1955 o ‘This Is My Life’ de Shirley Bassey de 1961. El tema de las grabaciones españolas es diferente. Muchas de esas canciones fueron grabadas de modo artesanal, en estudios caseros y con un criterio más emocional que técnico. Es otra de las razones que también hemos seguido para seleccionarlas.
– En esta labor de arqueología ha rescatado nombres curiosos o tan perdidos como Ábdess Oukhi… ¿Alguna otra gema escondida u olvidada en el tiempo?
– PE: El caso de Ábdes Oukhi no sólo está basado en la calidad musical y literaria de la canción, también en el dramático testimonio que relata en ‘Almodóvar y Amenábar’: un joven homosexual marroquí huye de su pueblo a España, pero la realidad es muy diferente a la que había soñado. Partes del estribillo están cantadas en tamazight (una variante lingüística del bereber) que hemos traducido. En el apartado internacional: ‘The Killing Of Georgie’ de Rod Stewart o ‘Painkiller’ de Judas Priest.

– LA: Después de varias décadas de Internet en nuestras vidas, puede parecer que nada está oculto, y que nada queda por descubrir, pero muchas, muchas cosas se han perdido para siempre, y otras se han quedado en ámbitos cerrados o cajones cerrados, y nadie se acuerda de ellas. Puntapié puede ser un ejemplo. O Rafael Conde “El Titi”. Y ya pocos recuerdan la emotiva (y larga) canción que Rod Stewart le dedicó a su amigo Georgie, gay asesinado en las calles de Nueva York en 1974.